Comunidad y memoria: las Madres de la Candelaria y la construcción de paz en Medellín
El origen de una resistencia pacífica
La Asociación Caminos de Esperanza — Madres de la Candelaria fue fundada en 1999, en los años más oscuros de la violencia en Medellín. Cuando las cifras de desaparición forzada alcanzaban niveles inimaginables, un grupo de mujeres decidió que el silencio cómplice no era una opción. Su forma de protesta no fue la violencia ni el odio, sino la presencia digna y constante en el espacio público.
Desde entonces, cada semana, con sol o con lluvia, las madres ocupan la plaza. Llevan camisetas blancas con el rostro de sus desaparecidos. Exigen respuestas al Estado, a los grupos armados, a la sociedad entera. Su perseverancia las ha convertido en uno de los movimientos de víctimas más reconocidos de América Latina, comparables a las Madres de Plaza de Mayo en Argentina.
Memoria histórica como acto de resistencia
La memoria no es solo un ejercicio académico o institucional. Para las comunidades afectadas por el conflicto armado en Medellín, recordar es un acto político de primer orden. Cada nombre pronunciado en voz alta, cada fotografía exhibida en una marcha, cada testimonio recogido en un archivo, es una forma de resistir el olvido que los perpetradores buscan imponer.
La Secretaría de la No-Violencia ha trabajado de la mano con organizaciones como las Madres de la Candelaria, Redepaz, la Asociación de Víctimas de la Operación Orión, y decenas de colectivos barriales que han hecho de la memoria un pilar de la reconstrucción social. A través del programa de búsqueda de desaparecidos, las labores en La Escombrera (Comuna 13) y los procesos de justicia transicional, se avanza lentamente en la reparación del tejido social desgarrado por décadas de conflicto.
«No buscamos venganza. Buscamos que nuestros hijos regresen a casa, y que ningún otro hijo tenga que desaparecer.»
El papel de las organizaciones de víctimas
En Medellín confluyen más de 390.000 víctimas del conflicto armado registradas. Detrás de cada cifra hay una historia de desplazamiento, desaparición, asesinato o violencia sexual. Las organizaciones de víctimas han sido el primer eslabón de la cadena de atención: ofrecen contención emocional, orientación jurídica y, sobre todo, un sentido de comunidad que permite a los sobrevivientes reconstruir sus vidas.
Estas organizaciones también han sido interlocutoras fundamentales en los procesos de paz. Desde las negociaciones con los grupos paramilitares (Ley de Justicia y Paz, 2005) hasta el Acuerdo de La Habana (2016), las voces de las víctimas han sido esenciales para que la justicia transicional tenga legitimidad.
La Escombrera: un símbolo de búsqueda y dignidad
La Escombrera, en la Comuna 13 de Medellín, es uno de los sitios de memoria más dolorosos y significativos del país. Durante años, las familias de los desaparecidos han señalado este lugar como un posible sitio de enterramientos clandestinos. La Secretaría de la No-Violencia, en coordinación con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), ha impulsado las labores de búsqueda forense en el sector.
Cada avance en La Escombrera es un paso hacia la verdad. Cada fragmento óseo identificado devuelve a una familia la posibilidad de cerrar un duelo que lleva dos décadas abierto. Es, sin duda, uno de los procesos más complejos y emocionalmente exigentes de la justicia transicional colombiana.
Noviolencia activa: del dolor a la transformación
Lo que las Madres de la Candelaria y las demás organizaciones de víctimas de Medellín demuestran cada día es que la noviolencia no es pasividad. Es la forma más poderosa de resistencia contra la injusticia. Es convertir el dolor personal en compromiso colectivo, la rabia en exigencia pacífica, el duelo en acción transformadora.
Mayo por la Vida, la Cumbre Internacional de la Noviolencia y los procesos de justicia restaurativa que impulsa la Secretaría son tributarios directos de esta tradición de resistencia cívica. Sin el ejemplo de las madres, de los líderes comunitarios, de los jóvenes que en las comunas eligen el arte sobre las armas, la transformación de Medellín no habría sido posible.
Organizaciones aliadas en la construcción de paz
- ● Asociación Caminos de Esperanza — Madres de la Candelaria
- ● Redepaz (Red Nacional de Iniciativas por la Paz)
- ● Asociación de Víctimas de la Operación Orión
- ● Corporación Jurídica Libertad
- ● Mesa Municipal de Víctimas de Medellín
- ● Centro Nacional de Memoria Histórica